LA LASCIVIA DE DON PODEROSO

El paradigma, en cuanto a lo formal, está conformado por actitudes que Don Poderoso adopta y que nos va brindando los datos para la construcción de sentidos:
su mano tomando el chaleco es reforzada por la actitud de su cabeza levantada que nos habla de su soberbia y hasta de su pedantería.

Existen una serie de isotopías que contribuyen al rescate de lo conceptual y que se manifiestan a través de las formas y su resolución en el espacio: La figura de Don Poderoso, pesada, responde a la idea de poderío, de
opulencia; su cuerpo erguido y su rostro inmutable que nada tiene que ver con la humildad y la lucha, aluden a su incapacidad para ver más allá de sus intereses materiales. La isotopía también se manifiesta en detalles como su abultado vientre y su chaleco desprendido que descuidadamente deja ver su piel turgente y morbosa,  completando la imagen de ese personaje decadente de nuestra sociedad contemporánea.
Esta serie de paralelismos como opulencia, soberbia, poder, que se establecen a partir de lo gestual, mantienen una relación dialógica y contradictoria con otras formas que a su vez hablan de la invalidez de Don Poderoso:
Sus piernas cortadas a la altura de las rodillas, dejan ver sus muñones apoyados sobre la silla de ruedas. A continuación, y a modo de contradicción, un relieve cerámico nos muestra la prolongación de sus piernas en sugeridos movimientos de concavidades y convexidades.
Nuestro siniestro personaje imagina que aún conserva sus piernas, sinónimo de libertad, autonomía y poder; aunque su incapacidad, tanto física como afectiva, lo mantiene postrado en su silla y en la vida.
Las metáforas visuales nos obligan a traspasar las formas y adentrarnos en la lectura de signos que conforman la semántica de la obra.
La silla de ruedas nos habla de la incapacidad para ver otros aspectos del ser humano y del mundo, es la imagen de la postración, de la invalidez que ,paradógicamente, es la antítesis del poder.
Su sexo al descubierto da cuenta de su perversión, de sus prejuicios y tabúes, de su machismo y de sus anacrónicos y desvalorizados conceptos acerca del sexo opuesto.
El gesto severo de su rostro es enfatizado por la ceja arqueada y el mentón levantado, lo que es una clara alusión a la hipocresía y la soberbia.

Mendoza - Argentina